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sábado, 18 de junio de 2016

Alarma de grado

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Un apremiante repicar de alarmas sonaba por toda la casa. Parecía que por orden suprema todos los aditamentos susceptibles de activarse como alarma de tiempo se hubieran puesto de acuerdo. Las 5:20 de la mañana era la hora escogida para su accionar. Sin embargo, el ruido ensordecedor de los dispositivos programados para despertar a la familia había fallado. A esa hora, ya parte de la familia se había levantado y tomaban zigzagueantes los rumbos que la fisiología impone a esas horas. 
El estrés, el afán, la expectativa por el evento del medio día, le había quebrado el espinazo al proverbial sueño de los Forero. Solo los varones jóvenes se resistían al embate del ensordecedor ruido programado y continuaban durmiendo como la costumbre lo imponía.
El sol despuntando y la noche aún fresca me hicieron asomar por la ventana.
- Ahora sí me estoy poniendo viejo, me desperté primero que la alarma. Este pensamiento me distrajo de mi verdadera incógnita. ¿Cuál era el afán de levantarse tan temprano? La hora fijada para el inicio de la ceremonia del grado de mi hija estaba programado para las 10:00 de la mañana. Las 7:00 am se me antojaba una hora más prudente. Sin embargo, la velocidad de los pasos y el volumen de las voces del contingente femenino aumentaba con el paso de los minutos. Alistaban los cuartos, recogían las cosas olvidadas, limpiaban los baños. Parecía que la reina de Inglaterra nos visitaba. Los primeros compases del desayuno se comenzaban a sentir en el ambiente.
- Cuando sea la hora estarán tan cansadas que ya no van a querer ir a la ceremonia, me dije.
Media hora después del ruidoso y prematuro despertar el equipo femenino de la casa estaba listo, encerradas en los cuartos con mejor ventilación parecían la virgen María esperando al arcángel San Gabriel. El timbre de la puerta me saco de mis pensamientos y aclaró todas las dudas relacionadas con el comportamiento de las mujeres de la familia.
Abrí la puerta con cierta timidez y desconfianza. La hora no era propicia para visitas y aunque la casa estaba arreglada como para inspección de suegra, las mujeres aún no estaban a punto.
De golpe y porrazo un séquito de melifluos jóvenes con caminar de pasos cortos y amplios movimientos de extremidades entraron por asalto a mi casa. Venían aperados con cajas porta herramientas de varios niveles, espejos, secadores y quién sabe qué más cosas. Todas ellas dispuestas para la puesta a punto de la familia.
La respuesta a mi pregunta estaba solucionada, peluquero, maquillador y asistentes para vestidos son imprescindibles y más importantes que cualquiera en las horas previas a una ceremonia de tal magnitud.
De manera que no sigo escribiendo pues me llaman para la primera peluqueada.
La segunda es cuando cobren.

lunes, 6 de junio de 2016

Los paseos




Los estudiosos del comportamiento humano anotan con frecuencia que el desarrollo de la vida en comunidad y posteriormente la institución del matrimonio, permitieron el crecimiento de nuestra especie y su fortalecimiento. El análisis del comportamiento de tribus nómadas versus sedentarias concluyó que el hombre pasó de moverse solo y con libertad por las llanuras, cazando lo que podía, a vivir en tribus establecidas, recolectoras, regidas por las leyes del comportamiento grupal que fortalecieron la especie.

Pero, ¿qué nos depara el futuro?, podemos hacer conjeturas sobre el estilo de desarrollo social que se practicará en los siglos venideros. A juzgar por algunas situaciones observadas en las familias actuales, a veces pienso que los giros de la historia pueden llevar a cambios radicales en la sociedad como hoy la conocemos. A esta lapidaria conclusión he llegado luego de analizar el comportamiento de las familias que tratan de salir a disfrutar de un paseo corto decidido a última hora. Independientemente del número de integrantes del grupo familiar se arma la de Troya por las razones más disímiles. Los primeros que arman lío son los que no quieren ir porque ya tenían otro programa. Estos mismos condicionan su asistencia a la presencia de Wifi y televisión con cable de Directv servicio Premium, es decir con todos los canales habilitados. Causa frecuente de problemas en estos paseos es el contenido inadecuado de la maleta. Ocurre que no empacan lo necesario o se presentan con una maleta como para dar la vuelta al mundo imposible de acomodar en el transporte.
Se observa también a los que quieren invitar a la pareja para no aburrirse, ese detalle adicional genera incomodidad y aumenta el presupuesto de gastos. Los olvidadizos son otro problema, olvidan los artículos de aseo personal, los teteros, la leche en polvo, los medicamentos de uso crónico, siempre se olvida la bolsa en donde va el repelente y bronceadores comprados en oferta hace un mes por si había paseo. Ni que decir de las familias con hijos pequeños que llevan todo un Pepe Ganga en el baúl del carro y siempre, independiente de lo lleno a reventar que estén las maletas, se olvida algo.
De lo peor son los futurólogos, al menor contratiempo empiezan a decir "se los dije", "vieron", "yo sabía" "para qué vinimos".
Se arma tal despelote en el grupo que dan ganas de no asistir al prometedor paseo. No solo eso, dan ganas de enviar las teorías evolutivas que pregonan la importancia de la vida en comunidad a donde sabemos y volver a ser un solitario cazador en la llanura.

























lunes, 30 de mayo de 2016

Un Desayuno Inolvidable



La familia disfrutó hace algunos días de un desayuno para no olvidar. Varias razones llevaron a esta conclusión. La mañana nos saludó con una temperatura baja. El cielo encapotado, pero sin lluvia permitió levantarse tarde y disfrutar unas horas más de la cama en día festivo. No fue necesario pensar en el menú ni tampoco prepararlo, por tanto, tampoco hizo falta lavar la losa y los "chismes".
El lugar escogido para desayunar fue el reconocido Narcobollo. Este típico restaurante dispone de un menú amplio con gran variedad de opciones que cubren todos los gustos. Amigos de la infancia conformaban el grupo de asalto al restaurante. La conversación previa al desayuno giró en torno a la nostalgia culinaria lo que llevó a tener los jugos gástricos a punto para comer.
Con semejante preámbulo, desayuné como correspondía. La entrada fue con arepas de diferentes sabores acompañadas con queso costeño del blandito. Huevos pericos acompañados de patacones con guiso picantico, yuca harinosa y unas butifarritas para mejorar el aporte proteico, sirvieron de plato fuerte. De postre tomé un enyucado fantástico. El servicio de hidratación estuvo a cargo de sendos vasos de agua de maíz y arroz. Alguien se preguntará después de tomar este opíparo desayuno, ¿Qué más se le puede pedir a la vida?
Por supuesto que había cosas para pedir y son varias, algunas con carácter perentorio: que como resultado de la ingesta hipercalórica no se suban el peso, el colesterol, la glicemia y la presión. Otro aspecto relacionado con la llenura es que no se presente el quemante reflujo y muy importante que el guiso picante no "repique"
Éstas preocupaciones las comenté a los amigos. Inmediatamente recordamos las épocas de estudio cuando reciclábamos comida de varios días, comíamos perros calientes con todas las salsas a las dos o tres de la mañana, justo antes de acostarse por supuesto.  Para comer servía lo que hubiese, abundante o escaso, más corrientaso que gourmet, salado, picante, dulce o simple. Nadie pensaba en el reflujo, las agrieras o el colesterol. Lo único importante era calmar el hambre que el trabajo y los turnos deparaban. 
Los pensamientos relacionados con las consecuencias de la inexorable llegada a los 50 fueron mitigados por una frase de Cicerón que sirve para cerrar la nota y mantener las ganas de asistir a una buena comida: El placer de los banquetes debe medirse no por la abundancia de los manjares, sino por la reunión de los amigos y por su conversación. 




























sábado, 21 de mayo de 2016

Papi necesito una cosa

carteles buscalo wiki procrastinar quedaras atonito desmotivaciones

Un técnico en electrónica, contactado una mañana de domingo, para reparar un daño ocurrido a última hora en el internet de nuestro hogar, me hizo caer en la cuenta de una situación que se presenta con gran frecuencia en la cotidianidad de los hogares. 
Para ambientar el problema hago una pregunta a los amigos lectores sin esperar su respuesta: ¿Qué tienen en común un libro de Platero y yo de editorial Norma, un compás, cartuchos para impresora, cartulinas de diferentes colores y tamaños, un técnico para arreglar equipos de electrónica, un registro civil de nacimiento, o un disfraz del hombre araña?
La respuesta acertada es que los hijos anuncian la necesidad de alguno de esos objetos para el día siguiente a primera hora. Como pueden imaginarse, el pedido siempre llega cuando el objeto o persona no pueden ser adquiridos o localizados. El problema se presenta como un dolor de muelas, siempre que no lo esperas. En una angustiosa y apremiante llamada, hecha justo cuando llegas a casa después de una ardua jornada de trabajo, te dicen la fatídica frase “Papi necesito una cosa” que, pronunciada en tono inofensivo, anuncia el faltante o el daño.
Entonces a correr para conseguir la tal o cual cosa que debe ser llevada mañana a primera hora. Localizar al técnico en electrónica dispuesto a reparar el daño del internet, notado a las 9:00 pm. Toda la familia entra en acción con tal de conseguir el objeto faltante o localizar a quien pueda arreglar el daño de última hora.
Hay relación directa entre el grado de dificultad observado para encontrar el objeto y la fecha y hora de su solicitud, de manera que un pedido extemporáneo de festivo a las 9:00 pm o de lunes a las 6:30 am resulta inalcanzable.
Gracias al advenimiento de los supermercados y droguerías que tienen abiertas sus puertas las 24 horas, los pedidos a destiempo relacionados con estos campos ya encontraron la solución. El mercadito de los pobres o de los trabajadores, unos chocolates para el día del maestro, las toallas higiénicas, las cuchillas de afeitar y los medicamentos para la presión dejaron de ser un problema de procrastinaje familiar. Problema que no es de ahora, al mencionar las cuchillas de afeitar, recordé una ingeniosa propaganda radial de hace muchos años que les dejó de colofón para esta nota: ¿Tiene cuchillas Gillette para mañana? Recuerde que en el baño no las puede comprar......













lunes, 9 de mayo de 2016

Vestidos de fiesta




La familia vivió la primera experiencia en celebraciones de grados para bachiller hace cuatro años. Nuestro hijo se mostró un tanto parco con los preparativos y la ceremonia. De manera que participando en una fiesta grupal celebramos el cumplimiento del primer hito en su vida profesional. Los preparativos y su desarrollo ocurrieron sin mayores contratiempos. Este año el plazo para este logro del desarrollo personal y profesional se cumple para Laura. 

El recuerdo fresco del grado de hace cuatro años y lo ocurrido hasta ahora, solo en los prolegómenos del evento de este año, me hacen caer en la cuenta y me llevan a concluir que los hitos de la vida se viven de acuerdo al sexo. 
El bautizo, la primera comunión, la confirmación, el grado de bachiller, el quinceañero, el grado universitario, el matrimonio y algunas otras circunstancias de la vida marcan la existencia. Pero la vivencia de cada uno de ellos es diferente para hombres y mujeres. Para no ir muy lejos estos hechos importantes de la historia personal parecen reservados para el sufrimiento y al mismo tiempo goce de las mujeres. Llego a pensar que si por los hombres fuera, quizás ya no se festejarían algunos de los eventos que marcan el devenir humano. Los hombres van a estos eventos porque toca o porque los llevan. El tiempo que invierte un hombre en los preparativos está dado por la toma de medidas para un traje, comprado o alquilado, escoger unos zapatos y pare de contar, una tarde de sábado es suficiente. 

Mientras que una mujer puede invertir todo su tiempo, el de su mamá y las amigas en definir los diferentes aspectos de la ceremonia. Sin temor a equivocarme el aspecto que ostenta la mayor relevancia en cualquiera de los eventos mencionados es, la elección del vestido. Este aspecto tiene una trascendencia solo comparable con encontrar la solución del conflicto árabe  israelí. Hay reglas inamovibles  de las cuales depende el éxito del ajuar para esa noche.  El vestido tiene que cumplir con la regla de tapar lo malo y dejar ver lo bueno. En eso los diseñadores se las saben todas y logran resultados asombrosos. Los diseñadores también saben que no pueden hacer dos vestidos iguales porque se arma la de Troya. Dos asistentes con el mismo vestido serán la comidilla de toda la fiesta para las mujeres. No para los hombres, ellos están viendo escotes, espaldas y piernas. En lo último que se fijarán será en ese detalle del vestido repetido. 

Es tan importante el tema de la elección del vestido que se invierte mucho tiempo en ese aspecto de la celebración. Alguien se habrá puesto en la tarea de contar cuánto tiempo de la vida  invierte una mujer en escoger, diseñar, probar y confeccionar o comprar los vestidos de las múltiples celebraciones a las que asiste. Sin contar el tiempo compartido cuando son madres, tías o abuelas que acompañan a la respectiva tributaria del nuevo ajuar de celebración. Digo ajuar porqué no sólo se invierte tiempo en el traje y su posterior puesta a punto. Los zapatos, la cartera, los accesorios y el maquillaje ocupan el mismo tiempo o más que el usado en el vestido. 
Y todo ese tiempo utilizado en la escogencia de ropa, zapatos, accesorios y maquillajes es justificado por un único y verdadero objetivo: verse más lindas que sus mejores amigas; no es para que las vea el novio, la familia o algún pretendiente invitado a la reunión. No señor, lo que cuenta es como se llega a la ceremonia y que las amigas sientan que su ajuar es único e irrepetible. Lo demás no importa. 


















martes, 12 de abril de 2016

Se fue la Voz



Falleció Edgar Perea, el Negro, el Campeón. Aunque no lo conocí personalmente, no puedo evitar sentir que su muerte implica el cierre de una época de mi vida. Una etapa en donde escuchar los programas deportivos constituían una buena parte de mi diversión. 
Crecí escuchando las narraciones del Negro en el radio Phillips que tenía mi tío Ñemo en la terraza del patio. Eran los años de Víctor Ephanor, el diablo Caldeira, Hermenegildo Segrera y otros más. Todavía Junior no tenía su primera estrella y al Negro no le habían puesto ninguna sanción por sus imprudencias. Pero ya se vislumbraba todo el éxito que cosecharía. Todavía no aparecía el "qué maravilla" en el canto de los goles de Junior y apenas comenzaba su famoso programa comentando los deportes. Para los que no teníamos edad ni plata para ir al estadio, las impecables narraciones de Perea nos hacían sentir en la tribuna, "Toque por toque así como a usted le gusta, detrás de la pelota" era el lema del Negro y a fe que así era. En el viejo estadio Romelio Martínez su voz era la única voz.  
La fama le llegó más tarde con el famosísimo programa de Caracol La Polémica de los deportes, en donde al lado de Hernan Peláez harían el programa de radio más oído del país sin ninguna duda. Escuché la polémica cada vez que pude, me reí con las ocurrencias del Negro y de Jaime Ortiz, me molesté con las impertinencias de Oscar Rentería, aprobé los centrados comentarios de Wbeimar y Peláez. Eso sí, todo fruto de un libreto diseñado por estos monstruos de la radio. También es cierto que la polémica sin el Negro no tenía sustancia, le faltaba pimienta, pimienta negra.
La fama del Negro desbordó las fronteras, narró todos los grandes torneos del fútbol mundial, series mundiales de béisbol, inolvidables peleas de campeonato, basquetbol y hasta el tour de Francia, narró todo lo que quiso. Pero lo que hace pasar al Negro Edgar Perea Arias a la historia del fútbol y de la radio colombiana fue su pasión y compromiso con la selección Colombia.
Perea había narrado todas las frustradas participaciones de la selección en fases premundialistas hasta que se iniciaron las eliminatorias al mundial de fútbol Italia 90. La inauguración del estadio Metropolitano de Barranquilla hizo que la dirigencia designara a Barranquilla como sede de las eliminatorias. La mayor capacidad del estadio y el sofocante clima de la ciudad  hacían propicia la designación. Pero había un factor adicional, en el Metro, el Negro era el rey. Con mucho tiempo de anticipación Edgar comenzó a convocar a la gente para hacer del Metropolitano un fuerte inexpugnable, "Aquí no nos gana nadie" era su consigna.  
Ecuador, Paraguay y después Israel, por el repechaje, perdieron como lo dijo el Campeón, sin atenuantes. En el estadio, los hinchas conducidos por la fogosa arenga de Perea se convirtieron en una sola y temible voz.
Mientras tanto en el resto del país la narración del Campeón Edgar Perea se escuchaba por la básica de Caracol. Se le bajaba el volumen al televisor y el Negro narraba, una  sola voz, como en el Romelio. 
Paz en tu tumba Edgar.

lunes, 11 de abril de 2016

La maleta de viaje



Todo placer tiene un precio que debe ser pagado para disfrutarlo. Cuando se trata del placer de viajar son varios los precios que hay que pagar. Las largas esperas en los aeropuertos, las turbulencias, los costosos pasajes, la inseguridad en las carreteras son circunstancias que debemos sortear para disfrutar de un buen viaje. Un requisito que debe cumplirse sin errores para gozar cualquier tipo de paseo, por corto que sea, es preparar bien la maleta. 
Aprendí a hacer maleta a muy temprana edad de la mano de la tía Magola. No hay nadie que haga mejor una maleta que la tía. Sobre todo cuando se trata de empacar baratijas de contrabando. Hasta el último resquicio era útil para traer los encargos. Los zapatos se rellenaban con prendas íntimas, las cajas eran desechadas por ocupar mucho espacio, las prendas de vestir eran sometidas a un proceso envolvente para dejarlas reducidas a una bolita que se acuñaban con otras para aprovechar todo el espacio disponible. 
Hacer maleta es un arte y tiene una particularidad, sirve para identificar al viajero. El pasajero se saca por la maleta dice el adagio popular y es verdad. 
Cuando usted levante una maleta vacía que lleva a otra de menor tamaño en su interior inmediatamente sabe que ese pasajero va para Miami. Sin tener en cuenta el cambio del dólar, lleva lista de compras y tiene una camioneta alquilada para ir a los outlets. 
El contenido del equipaje permite vislumbrar hasta la edad del pasajero. Cuando en la maleta se encuentre una botella de aguardiente, una edición de la revista SOHO y  unos condones camuflados, ese pasajero tiene entre 20 y 30 años. En el caso de encontrar una botella de Whisky, una revista Semana y escondidas unas tabletas de Viagra ese viajero está entre los 30 y 40 años. Los mayores de 40 pero menores de 50 llevan una botellita de vino, una novela de reciente publicación y no les puede faltar el omeprazol. 
Cuando el contenido de la maleta sea un frasco de Milanta, el periódico del día anterior y un pequeño maletín lleno con toda suerte de pastillas para todos los achaques posibles ese personaje lleva sus añitos habitando el quinto piso.
Con toda intención deje el comentario del equipaje femenino para el final. La razón es que quizás es la única situación en donde es fácil identificar a las mujeres. Porque sin considerar la edad, las costumbres o la procedencia la maleta de una mujer siempre llevará todas las cosas posibles que se puedan meter necesarias o no, así son ellas.