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lunes, 4 de noviembre de 2019
Evitemos
sábado, 26 de octubre de 2019
Decir groserías
viernes, 11 de octubre de 2019
Un buena silla por favor
miércoles, 18 de septiembre de 2019
Una jugadita por amor de Dios
Los dirigentes del fútbol están preocupados por las bajas asistencias a los estadios y las pobres audiencias registradas en los partidos nacionales televisados. Ante esta situación la pregunta obvia es ¿Qué tipo de espectáculo futbolero esta usted dispuesto a pagar por ver? La respuesta es muy sencilla: fútbol de calidad. No se quieren ver juegos de resultado. El público dispuesto a pagar puede perdonar las derrotas, pero tolera poco el fútbol resultadista y menos el mal fútbol.
El buen fútbol lo escuché primero, no tenia ni la edad ni los recursos para ir al estadio, eran los tiempos de la radio. La narración del negro Edgar Perea me mostraba el juego excelso de Víctor Ephanor, el diablo Caldeira y otros que jugaron en el Junior de principios de los 70. El proceso siguió con el gran Juan Ramón Verón, Julito Comesaña y el equipo de los obreros que le dieron a Junior su primera estrella el 14 de diciembre de 1977.
Aclaro que mi grado de futbolero fue con honores, lo recibí en el estadio metropolitano de Barranquilla un 19 de diciembre de 1993 durante un encuentro entre Junior y América por el campeonato de ese año.
Para que se den una idea del tipo de futbol visto en esas épocas, en ese partido jugaron 5 figuras del famoso 5 a 0 contra Argentina(5 de septiembre de 1993). Jugaron el Pibe Valderrama y Alexis Mendoza por junior y Oscar Córdoba, Wilson Pérez y Freddy Rincón por el America.
Los once titulares fueron por Junior: José María Pazo; Góber Briasco, Francisco Cassiani, Alexis Mendoza, Eugenio Uribe; Luis Grau, Oswaldo Mackenzie (Robert Villamizar, 91'), Víctor Danilo Pacheco, Carlos Valderrama; Iván René Valenciano y Miguel 'Niche' Guerrero
El DT: Julio Avelino Comesaña
Los goles de Junior: 'Niche' Guerrero (57' y 76') y Mackenzie (90')
Los once de America: Óscar Córdoba, Antonio Moreno, Jorge Bermúdez, John Jimenez, Wilson Pérez; Néstor Villarreal, Wílmer Cabrera (Hárold lozano, 72'), Fredy Rincón, Alex Escobar; Antony de Ávila, Albeiro 'Palomo' Usuriaga
El DT: Francisco Maturana
Los goles de America: Alex Escobar (40') y Wilson Pérez (79', tiro penal)
Con esos antecedentes, estoy dispuesto a pagar por un fútbol de toque rápido que siempre busque el arco contrario, quiero ver fintas, desbordes, pases filtrados que terminen en gol, tacos inesperados con destino correcto, quiero ver el túnel grosero, la chalaca voladora, la rabona que termina en gol. Pago por ver a un equipo que ponga el balón como un corozo. Si ese equipo juega así y gana, muy bien. Si pierde no importa, otro día será, los otros tampoco son mochos y si nos ganaron fue porque hicieron también lo que me gusta, jugaron buen futbol.
La verdad no quiero ver equipos ganadores con anti-fútbol, no quiero la táctica del murciélago, lesionar al virtuoso, perder tiempo. No quiero ver tampoco esos jugadores “acaba ropa” de gran talla, de juego fuerte, buenos para obtener resultados sin importar mucho la técnica. No puede ser que el número 10 en los equipos esté en vías de extinción.
Este comentario escrito por la nostalgia del buen fútbol me sirve como obituario del versátil periodista deportivo Abel González Chaves. Abel, testigo de la llegada de aquellos protagonistas del buen juego imploraba desde su programa a los jugadores y técnicos actuales una jugadita por amor de Dios. Eso pedimos y eso queremos pagar los fanáticos actuales: futbol de calidad y no de resultados.
domingo, 11 de agosto de 2019
Doña Ceny
La partida de un ser querido produce en los deudos manifestaciones múltiples. La partida de mi papá no me dejo pensar en nada. En cambio, cuando partieron la tía Mago y el tío Enrique tuve ánimos para hacer una nota reflejando el sentimiento que su deceso me producía. Hoy estoy en la misma circunstancia, mi corazón se aflige por la partida de otro ser querido. Se fue doña Cenira Torres, la madre de Piter mi hermano del alma. He decido tomar mi celular y escribir una nota sobre la “tía” Cenira como una forma de paliar el dolor que me produce su partida.
Conocí a Doña Ceny hace más años de los que siento que han pasado. Llegó con su familia trasladada de Medellín para radicarse nuevamente en Barranquilla, su ciudad natal. Aunque no vivió mucho tiempo en Medellín si conoció y acogió rápidamente la esencia de los paisas. Muchas veces doña Ceny me contó cómo había aprendido muchas cosas de la vida en Antioquia. La forma de ser y de ver la vida al estilo paisa fue amalgamada perfectamente con su personalidad de mujer costeña convirtiéndose en una señora emprendedora, altiva, decidida, colaboradora, intuitiva, pendiente de todo y de todos. Siempre con la palabra correcta y el consejo adecuado. Los vaivenes de la vida le dieron a doña Ceny la experiencia suficiente para convertirse en una consejera buena y desinteresada, siempre atenta a colaborar con todo aquel que se le acercara para preguntar alguna cosa.
Por esta y otras razones su casa acogió a todo el que llegó siempre con alegría y desinterés, nosotros los compañeros de Piter entrábamos como si fuera nuestro hogar. Fue tal la amistad que forjamos sus hijos y yo que Ceny se convirtió en otra de mis tías. De igual forma ocurría con los compañeros de Henry y después de Karen. Muchos nos conocimos en casa de Cenira, no en la universidad. Alguna vez le conté a uno de mis hijos que siempre tuve el anhelo de que mi casa fuera como era la casa de la familia Lopierre Torres en la época universitaria, abierta, sana, sin prejuicios, con música, comida y acogedora. En la casa de doña Cenira pasaron todas las cosas divertidas de nuestra época universitaria.
No me sirvió escribir para paliar el dolor, sigo llorando la partida de doña Cenira. Que vaina tía Ceny, quiero escribir mas cosas de ti pero las lagrimas no me dejan, que vaina…




