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domingo, 21 de noviembre de 2021

Clima Navideño

Los fenómenos climáticos se repiten año tras año sin pausa, con el mismo ritmo, por la misma época y sin embargo, su presencia no deja de llamar mi atención. Comienzan por estos días en Barranquilla y en general en todo nuestro ámbito Caribe, unos  cambios en las variables climáticas esperadas por todos y que caracterizan la época del fin de año y a las fiestas que lo acompañan. 
Desde muy temprano las mañanas se iluminan con un esplendoroso sol que el Gran Combo de Puerto Rico, con la voz de Charlie Aponte, describe en el tema navideño Reluciente Sol. Es así, el astro rey por estas fechas se aprovecha de la ausencia de nubes, otra manifestación climática de la época, para proyectar su reluciente brillo sin ningún obstáculo. El firmamento luce entonces prístino, con un azul de una belleza indescriptible capaz de generar en aquellos que lo notan sentimientos de paz y alegría. Con una ventaja adicional, el calor sospechado por los lectores que no habitan nuestra tierra Caribe, en realidad no se percibe. 
La esperada elevación de la temperatura derivada de la conjugación de un cielo sin nubes con un sol brillante y madrugador se ve atenuada por la llegada, en simultánea, de la Loca. Así llaman en Santa Marta a la fuerte brisa resultante de la conjugación de los vientos Alisios que sopla de sur a norte y de oriente a occidente con fríos vientos polares que llegan del hemisferio norte. Se conforma una brisa fuerte y fría que se filtra por todo resquicio produciendo silbidos algunas veces asustadores.
Esta brisa, capaz de oponerse a la temperatura solar, posee otra particularidad observada durante la época de navidad, fin de año y carnavales. La pluma costumbrista de Juan Gossain describe en una de sus crónicas como la brisa cartagenera trae los sonidos de la calle y de la música de temporada. Las cuatro fiestas, Aires de navidad y muchas otras melodías navideñas son acercadas a tu oído por la brisa fiestera.
Esta combinación de reluciente sol, despejado cielo y fresca brisa musical ya se comienzan a percibir desde el balcón de mi apartamento. Mi alma se alegra y quiere dejar correr el disco de Adolfo Echeverría pero desafortunadamente la responsabilidad llama y toca irse a trabajar, la consulta no sabe de navidades, ni carnavales, mucho menos de climas o de música propicia para la fiesta, que vaina...
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  m

lunes, 18 de octubre de 2021

Calvo y ya


Desde mi más tierna infancia supe que la calvicie era mi destino. No tenía ningún remedio, con padre y abuelo calvos, el único destino posible era sufrir de alopecia androgénica.
 Aceptar mi destino desde muy joven evitó transitar por algunas prácticas dilatorias de la calvicie que por supuesto no resuelven el problema y en general resultan costosas. Cubrir el cuero “excabelludo” con hebras traídas desde los costados de la cabeza para luego fijarlas con pegajosas sustancias; usar un fatal bisoñé que se cae al primer movimiento de la cabeza; aplicarse sustancias o mal olientes o costosas o peor aun de aplicación dolorosa, definitivamente, no. Estas prácticas lo único que logran es empeorar la transición a la calvicie, así que asumí mi destino con total resignación.
Como le toca a todo resignado, busqué razones para soportar mi destino. La primera razón y más esgrimida por todo calvo que se respete, es que la caída del cabello acontece porque quienes la padecemos somos generosos productores de testosterona. Resulta que en quienes padecemos de alopecia androgénica, el aumento de la acción de las hormonas masculinas provoca disminución progresiva en la actividad del folículo piloso. Con el tiempo se produce atrofia total del bulbo piloso con la consiguiente pérdida del cabello. El problema es que la acción de la testosterona sobre el folículo piloso no se acompaña de una subida más intensa del otro órgano que lógicamente se intuye. 
Desmontada esta teoría busqué otras posibles ventajas. Algunas no pasan de ser ocurrencias humorísticas del estilo de Daniel Samper Pizano que menciona el ahorro de tiempo en la peluquería y de dinero en el champú entre otras. Debo comentarle respetado Daniel que los peluqueros cobran igual el tiempo invertido en cortar lo poco que deja la testosterona, total deben justificar el valor de la motilada. Con relación al champú, podría ser cierto, pero los calvos de mi edad usamos un jabón para todo. Usar champú, acondicionador y jabones para cada parte del cuerpo pone en dudas las hormonas de aquellos con estos hábitos. 
En alguna revista leí otras supuestas ventajas: que los calvos lucen atractivos; que no inviertes tiempo en peinarte; que tus duchas son más rápidas y el ya mencionado ahorro en champú; que no te salen canas; que eres fácil de localizar gracias a los destellos que el sol refleja en tu calvicie. De estas la única válida es que un calvo es fácilmente localizable. Esta ventaja es útil en la comunidad pues sirve de referencia, al lado del calvo está lo que usted busca. Nada más, lo atractivos es cuestión de gustos y los ahorros no son reales.
De manera que finalmente coincido con Daniel Samper en que de la alopecia androgénica y sus consecuencias se puede decir: 1) la calvicie es inevitable e incurable; 2) jamás debe esconderse bajo una telaraña tejida a partir de pelos laterales; 3) nunca, pero nunca, conviene reemplazarla por una peluca, tupé o bisoñé; 4) buen calvo no conoce piojo; 5) es bueno invertir en una buena colección de gorras, cachuchas o boinas, pueden salir mas baratas que los costosos protectores solares; 6) es prudente renunciar a la seducción a punta de belleza peluda, resulta mejor intentarlo con base en simpatía. Punto.



domingo, 3 de octubre de 2021

EL olvido que seremos

Ayer disfruté, gracias a Netflix, la película: El olvido que seremos. La historia de la familia del médico Héctor Abad Gomez. 

Me rehusé a leer la novela por la misma razón que sistemáticamente evito libros o películas relacionadas con la violencia colombiana. Para eso están los noticieros y los periódicos, es mi argumento. 

Pero, siempre hay un pero, Netflix se metió hasta en mis gustos y cuando menos creí ya llevaba la película por la mitad.
No voy a cometer el error de contar la trama del largometraje, que quizá ya todos ustedes conocen o peor aún, la han vivido. Mucho menos voy a ensalzar a los productores por la excelente puesta a punto y el cuidado con los detalles para recrear la Medellin de los años 60 y 70. El reloj de Hector padre y el maletín de Hector hijo, la grabadora, los Renault 4 y 6 que se vieron, en fin, los de producción tienen ganado el Oscar.
Tampoco haré ningún comentario sobre lo valiente que fue el señor Héctor Abad Faciolince y su familia al permitir revivir un episodio tan doloroso de su historia, no voy a cometer esa imprudencia.
Solamente quiero dejar por escrito, consignado que llaman, los sentimientos de frustración, rabia y dolor que me produjeron los hechos magistralmente narrados en la película y que dolorosamente continuan siendo el pan nuestro de cada día.
Sentimientos que me hacen clamar, inútilmente, a los señores dueños de la violencia colombiana, que ya basta. No queremos mas muertos de la izquierda y de la derecha, azules o rojos, de unos y de otros, basta ya de odios y de inquinas, basta ya de desplazamientos, basta ya de terror en los hogares, basta ya…  
Hasta cuándo señores dueños de la violencia colombiana, hasta cuándo tanta barbarie y tanta sangre, hasta cuándo…

sábado, 25 de septiembre de 2021

Una rascadita en la espalda



Hace unos días quedé muy preocupado al escuchar una conversación entre dos de mis subalternas. Margarita* joven enfermera recién vinculada a nuestra empresa, le confirmaba a Claudia,* terapeuta de mayor edad, que seguirá el consejo de comprar una manito de madera para regalarle a su novio. El objetivo del regalo era que el novio lo utilizare para cuando el pidiera una rascada en la espalda. Inmediatamente pensé, ese matrimonio no se efectúa y si se casan la separación llegará en poco tiempo. 
Sin lugar a dudas, las relaciones de pareja pasan por etapas algunas necesarias para su desarrollo y otras que ponen a prueba su estabilidad. Rascarle la espalda a la pareja es uno de esos marcadores que puede indicar la etapa donde se encuentra la relación de pareja. 
En el noviazgo la rascada de espalda se practica aun sin ser pedida, se puede acompañar de corte de uñas y de otras actividades que le van dando solidez a la pareja. 
Durante los primeros años del matrimonio, la rascadita sale de la espalda para llegar a las piernas y a otras zonas del cuerpo que facilitan poner a punto un encuentro más sustancioso. El final feliz del rascado no tiene que ocurrir siempre, pero una rascadita en la espalda no se debe negar en una pareja joven. 
Con el paso de los años y la presencia de la detestable rutina, la mano que rasca va cambiando. Ocurre que la mano aliviadora de la molesta picazón, se cambia por la de las hijas. Una vez papá llama para una rascadita en la espalda, mamá llamará a las hijas, las cuales se pelearan con la madre para rascar a su padre en una clara alusión al complejo de Electra. 
El problema es que los complejos de Edipo o de Electra no gozan de la cualidad de los discos de antes, recuerden ustedes que eran llamados de larga duración. No, más pronto de lo que usted se imagina su bello capullito, su hijita adorada, ya está rascando la espalda a un mozalbete de la vecindad perdiendo entonces el interés por rascar la espalda de su padre.
Llega entonces la etapa final de la rascadita en la espalda en las relaciones de pareja. Esto sucede cuando el marido pide a su amada esposa el alivio para el prurito que afecta su espalda. Entonces ella muy condescendiente y tranquila contestará, usando la tercera persona del singular: tome la manito de palo que compré y rásquese en donde quiera.

*Nombres cambiados

sábado, 18 de septiembre de 2021

La vejez no viene sola


Mi crianza se desarrolló entre padres más adultos de lo usual. Mi papá recibió el título de padre siendo ya un hombre mayor. Don Camilo pasaba de los cuarenta años cuando decidió formalizar los devaneos amorosos sostenidos con mi madre, quince años menor que él. De manera que fui criado por un hombre ya mayor, para la época, pero con todas las ganas de tener una buena familia.

Mi relación con personas mayores no terminaba con mi padre, desde siempre disfruté de la compañía de los adultos mayores de la familia y de la vecindad. De tal forma y manera que no faltó quien dijo a mi madre que su hijo mayor tenía, desde muy niño, vainas de viejo. Aunque pocas cosas recuerdo del tiempo compartido con los mayores, tengo fresca en mí memoria una frase repetida con frecuencia, incomprendida en aquellos años, pero que ahora dimensiono en su totalidad: la vejez no viene sola.

Desde niño me preguntaba porqué no viene sola? ¿quiénes son los sombríos acompañantes de la vejez? Pues bien, no tardaron en llegar a mi cuenta personal los primeros cuarenta años para comenzar a enterarme del tipo de compañías que vienen con la vejez. 

Así es, no termina uno de subir al cuarto piso cuando como por arte de birlibirloque empiezan a desaparecer algunas facultades y a notarse otras dificultades. Sin mediar palabra aparecen los olvidos, la presbicia, la sordera, las cataratas, las dolencias, las disfunciones, los calores, los edemas, la alopecia y con todos ellos y no menos importantes llegan los chequeos, las dietas, las restricciones, pastillas de unas y de otras y peor aún, los miedos.

Sin embargo, la vejez no siempre viene mal acompañada. La experiencia vivida con mi padre mostraba que don Camilo no fue víctima de esas malas compañías que vienen con el envejecimiento. De hecho la tercera edad trae cosas buenas, me puse en la tarea de averiguar aspectos favorables de llegar a la vejez y encontré algunos. 

Un beneficio evidente es evitar hacer colas o filas. Aguantarse las temibles y siempre apremiantes colas de la inmigración en el aeropuerto, de los bancos en épocas de cierre o de las insoportables oficinas públicas es patrimonio exclusivo de la juventud.

Otro ejemplo de las ventajas de pintar canas, es que se dispone de tiempo para visitar zonas turísticas en temporada baja, cuando las tarifas son favorables en todos los aspectos del turismo. Los mayores tienen entonces la oportunidad de disfrutar a su ritmo y a costos razonables, de todas las atracciones sin la bulliciosa y entusiasta compañía de los jóvenes.

La pausa y serenidad del adulto mayor es muy útil en esta época de premuras. La tranquilidad que dan los años, permite hacer labores que exigen más concentración con mayor efectividad. En este mismo sentido el consejo de un adulto mayor, signado por la experiencia adquirida con los años, puede ayudar a resolver conflictos sociales de una forma mas efectiva.

También revisé la literatura sobre envejecimiento, para entender cómo mi viejo soportó la apremiante vecindad de la senescencia. Concluí que el ejercicio físico diario, una dieta saludable, pocos vicios y el buen humor permitieron a mi padre paliar los efectos de la vejez y sus acompañantes.

De las costumbres paternas la más difícil de cumplir es la dieta saludable. Nada tan sabroso como los alimentos que suben el colesterol o la glicemia. El acceso a ellos estaba limitado en la juventud por razones económicas y ahora no se pueden degustar por temor a los acompañantes de la vejez y sus consecuencias, que vaina.

Como conclusión de estas lecturas decidí cambiar los acompañantes de mi vejez. Sí, la vejez no viene sola, viene acompañada de mucho deporte, alguna dieta favorable y buen humor, como mi padre.










domingo, 22 de agosto de 2021

Los fotoplásticos

Los entendidos en el área de las ciencias sociales auguran notorios cambios en las preferencias profesionales ejercidas por las nuevas generaciones. Algunos expertos se atreven a vaticinar que aun no se conocen un buen porcentaje de las nuevas profesiones que ejercerán nuestros tataranietos. Las diferencias con nuestra actual visión del mundo se verá también en otras áreas. Un ejemplo de las nuevas circunstancias ya comienza a notarse en nuestra sociedad. Nuestro letrado pelotudo (Andrés López) nos hace caer en la cuenta que las nuevas generaciones y las venideras son todas bonitas. Nuestros descendientes no sabrán lo que significa ser feo, ni siquiera podrán reconocer a uno. 

Bueno o malo los culpables de esta situación somos nosotros los tatarabuelos de esas generaciones. Resulta que gracias a la actual tecnología digital cualquier fotografía, toma, video hecho en cualquier escenario, por inapropiado que parezca, sufre un proceso de auditoría de tal magnitud que los editores de Hollywood se quedan en pañales. Cualquier fotico tomada como simple recuerdo de una visita, un cumpleaños, un paseo de olla o cualquier evento, sin que importe su categoría, es revisada a profundidad por todos los participantes en la toma. El objetivo de la auditoria fotográfica es asegurar que el fotógrafo, profesional o amateur, pudo capturar los mejores atributos de los fotografiados. De lo contrario, la toma será repetida tantas veces como sea necesario hasta la completa satisfacción de los participantes en el escenario. La cosa no termina aquí, las fotos que pasen la auditoria inicial serán de todas maneras editadas, para optimizar los atributos favorables y ocultar los desfavorables.  

Esta situación no ocurría en los no muy lejanos tiempos de la Kodak. La fotografía se tomaba y así quedaba, no había forma de patalear. En el mejor de los casos, la actual auditoría, que si se hacía, se cumplía a lo sumo 48 horas después del suceso. Eliminar cada fotografía por un ojo mal abierto o una mueca desagradable, capturada a última hora en una foto grupal, resultaba muy complicado. Los costos del material fotográfico y por supuesto lo irrepetible del momento de la toma hacían difícil optar por la eliminación. 

Ahora no, los flacos quieren salir acuerpados y bien simpáticos, las gordas quieren salir flacas y sin papada. De manera que ante la demanda por maquillaje fotográfico, surge la necesidad de una nueva profesión, los fotoplásticos, profesionales capaces de hacer de los poco agraciados un portento de belleza. 

Ellos y sus congéneres los cirujanos plásticos harán desaparecer los registros de fealdad de la faz de la tierra, es solo cuestión de tiempo. 

miércoles, 30 de junio de 2021

Barata felicidad

La poco impactante frase mencionada con frecuencia, como cambian los tiempos, se repite a diestra y siniestra. Hace más años de los qué quisiera reconocer, durante mi adolescencia, me parecía aburridísimo el programa de Abelardo Forero y Tito de Zubiría El pasado en presente. Para los amigos lectores que desconocen el uso de un Betamax, el programa consistía en escuchar la conversación de dos hombres mayores sobre temas más viejos que ellos. Sí, los tiempos cambian, hoy quisiera tener el tiempo y el espacio para sentarme con los amigos entrañables a disfrutar del arte de conversar, como lo hacían Tito y Abelardo. 
Conversar hasta que el sueño nos venza, riendo con las mismas anécdotas referidas casi con el mismo orden en que se produjeron. Acompañados por las mismas canciones que inspiraron noches de bohemia. Quiero departir con los vecinos, con la familia, con los amigos del alma, con quien comprenda el significado del verbo departir. Hoy anhelo esos momentos perdidos en las nebulosas del tiempo y de la pandemia. Aquellos momentos en que éramos felices e ingenuos, como acertadamente apunta Claudia. Ingenuos porque creíamos que éramos los dueños de nuestra vida y nuestro futuro.
Hoy cuando un año más cae en mi historia y que ya entiendo que no soy dueño de nada, quiero enviar un mensaje a los amigos, a la familia escogida, a los que son mi verdadera fortuna. 
Amigos todos, los quiero invitar a que tomen un momento y aplíquense una dosis de felicidad espontánea. Ya, ahora, sin pensarlo, sin tapujos, disfruten de un momento inesperado de placer, no se van a arrepentir. 
Roben un beso a su pareja y ojalá otro poquito más; ve a tu ventana favorita y mira más allá de las torres escuchando la música que te gusta, a todo el volumen que disfrutes. Busquen un momento de felicidad barato, esos son los inolvidables. 
Gracias por acordarse de este amigo que los quiere y que anhela su momento de felicidad conversando con ustedes.