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jueves, 12 de abril de 2018

Mi voto por.......



Voy a votar por.......
En un país de abstencionistas, hoy es pregunta obligada en toda reunión, por quien se va a votar.
Para fortuna nuestra y haciendo honor a la verdad, se debe dejar claro que el grupo de candidatos a la presidencia puede catalogarse como bueno, todos con sus bemoles, pero en general buenos aspirantes.
Convencido de la importancia de votar a conciencia y de no votar por aquel favorecido en las encuestas, decidí plantear algunas características, importantes en mi concepto, que debe cumplir el candidato de mi elección.
En primer lugar y por encima de todas las otras cualidades, tiene que ser honesto. Debe tener experiencia en el manejo de la gran política; debe ser amigo del proceso de paz; no quiero que sea busca bullas y que ojalá esté por fuera de la maquinaria. Como soy de pensamiento centro izquierda, me gustaría que se moviera en esa zona del pensamiento político. Nada mas, no muy compleja la exigencia, veamos cómo están los candidatos con relación a mis gustos políticos.
Voy a partir de la base de que todos los contendientes son honestos, pues no se les ha demostrado ninguna irregularidad, sin embargo debo anotar que soy muy amigo de los botones, por el refrán que dice: “para la muestra un botón”. Y en este campo de la honestidad hay botoncitos por ahí. Movimientos "Non Sanctos" de allegados al Dr. Petro durante su alcaldía en Bogotá; las indelicadezas con la información en su hoja de vida del Dr. Duque y la muy conocida mermelada del Dr. Vargas me hacen dudar, en este rubro, de esos candidatos.
El manejo de la gran política solo lo tienen bien aprendido los candidatos Vargas y De la Calle, ambos expresidentes y con años de carrera. Los demás tienen experiencia pero por una u otra razón, en este aspecto, les falta.
Amigos del proceso de paz declarados, Petro, Fajardo y De la Calle. Vargas de dientes para afuera y de Duque no se sabe. El punto del proceso de paz, aunque muy importante, no requiere mucho análisis.
El rey de la maquinaria ni hablar, Vargas, pero Duque tiene lo suyo y está muy claro que los demás, no la tienen. Me dirán que De la Calle, candidato del partido Liberal también lo acompañan las "Catapilas", puede ser, pero a mi juicio las maquinarias  del partido Liberal trabajarán con el ganador de las encuestas, no con su candidato.
Está muy claro que De la Calle y Fajardo se enmarcan dentro del pensamiento de centro izquierda, mientras que la izquierda con la representación de Petro, un exguerrillero con maneras de "Dandy" no la acabo de entender. Por los lados de la derecha, al candidato Duque lo acompañan algunas facciones de derecha con peligrosas ideas en los campos de libertades ya ganadas, que son inimaginables, de manera que en este aspecto no voy con su propuesta. Vargas no es ni lo uno ni lo otro, su pensamiento es hagamos política como sea. De manera que en pensamiento me quedo con Fajardo o De la Calle.
En conclusión mi análisis me llevaba a dos candidatos: Fajardo o De la Calle.
En ese momento me acordé de una característica olvidada en el análisis anterior, que no fuera busca bullas!!!
Y mi voto es..........secreto

domingo, 25 de marzo de 2018

Los zapatos de Iván Duque.


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Antes de anotar una breve reflexión sobre el acontecer nacional, quiero dejar muy claros los siguientes puntos:
1.       No soy uribista y tampoco soy antiuribista.
2.       No soy santista ni tampoco soy antisantista.
3.       No pertenezco a ningún grupo político de izquierda, centro o de derecha.
4.       Mi pensamiento político y social al igual que mis votos son a favor de cualquier movimiento que busque la prosperidad para Colombia.
Dejando claro que mi pensamiento en este momento no se debate entre izquierdas o derechas, centros ni laterales, quiero expresar mi desazón o preocupación si se quiere, por la situación del candidato Iván Duque.
No quisiera estar ni por un momento en los zapatos de este magnífico senador y mejor candidato a nuestra presidencia. No se necesita ser un genio de la política ni un gurú electoral para darse cuenta que este señor es un excelente candidato. Tiene presencia, sabe hablar, tiene en sus respuestas siempre un tono mesurado y cuando se trata de responder con números, los tiene todos en su cabeza. Candidatazo.
¿Cuál es su problema entonces?
Según se desprende de las múltiples notas publicadas en redes sociales durante el fin de semana, Duque tiene, nada más y nada menos, que decir y hacer todo lo que el expresidente Uribe diga y todo lo que el uribismo proponga. Menudo problema para alguien que por encima se ve que es capaz de tener sus propias ideas. Mientras se identifique con las ideas de nuestro “proceloso líder”, no habrá problemas, pero el día que piense diferente, el día que sus ideas no se ajusten con las de sus áulicos, será Troya. Del nuevo Santos traidor no lo bajarán.
Es realmente ofensivo tanto para Duque como para Uribe que la opinión pública vea al candidato del centro democrático como un títere del expresidente o de la colectividad. Sin embargo, no lucen bien, en una campaña que apenas comienza, los trinos uribistas relacionados con lo que Duque hará o dejará de hacer durante su eventual gobierno.
No habrá alguien que le diga al Dr. Uribe lo mismo que le dijo el rey de España, don Juan Carlos de Borbón, al presidente Chávez en aquella cumbre iberoamericana del 2007……
Mil excusas por la intervención en política.

lunes, 12 de marzo de 2018

Hombre cobarde no besa mujer bonita


Hombre cobarde no besa mujer bonita, está frase que escuché por primera vez a mi amigo Manfred, me la repito con mucha frecuencia, en diferentes escenarios. Obviamente, no para refrendar mi éxito al besar a la bella Martha Claudia aquella noche araucana cuando, llenó de valentía, decidí hacerla mi novia; ni mucho menos para intentar algún devaneo con otra figura del género femenino que impacte mis sentidos.

No, claro que no, me refiero a muchas cosas que dejé de hacer en la vida por razones tan disímiles como el miedo, la desinformación, el temor al que dirán, la falta de presupuesto o simplemente por prejuicios muchas veces inexplicables.
Haciendo memoria, recuerdo algunas experiencias que no pude llevar a cabo por alguna de las razones previamente mencionadas. Por ejemplo, conocer Machu Picchu. Estando en Lima, fui invitado a conocer el bello asentamiento Inca. La invitación sin duda muy tentadora, fue rechazada en su momento, por temor a sufrir el llamado mal de altura que se puede sentir al llegar a Cuzco, paso obligado para llegar a Machu Picchu. Recapacito y sigo teniendo el mismo temor de “besar” a esta bella; preguntaré a mi cardiólogo la pertinencia de este viaje.
Estando en Estambul, me abstuve de llegar a la Capadosia y subirme a uno de los muchos globos aerostáticos que atraviesa la zona, por la inseguridad que siento al subirme en estos vehículos. Todavía hoy no sé si estos aparatos son seguros de manera que esta otra “bella” sigue en espera.
Otras “Mujeres Bonitas” nunca he tenido oportunidad de besarlas pero son empresas plausibles, por ejemplo, todavía puedo tener un programa de radio. La radio me viene por la vena familiar y siento que podría hacer un buen programa de variedades con musica, noticias y notas médicas. Sin embargo, mi programa entraría a competir con muchos otros por la audiencia de celadores o gentes que sufran de insomnio. Este beso no parece muy llamativo.
Todavía puedo montar un bar bien elegante en donde el asistente pueda disfrutar de su bebida preferida acompañado de la mejor música en vivo. El problema es que esa empresa puede resultar muy costosa y necesito de un socio capitalista que por hoy no vislumbro. Otro beso fallido.
Incluso todavía puedo dedicarle tiempo a la política. Es un tema por el cual me siento atraído. Pero luego de ver todo lo ocurrido en la reciente campaña electoral mejor sigo ejerciendo mi profesión y me olvido de cantos de sirenas y de “besos” a mujeres no tan bellas



sábado, 10 de febrero de 2018

Enseñanzas


El reciente encuentro de la familia y los amigos de la tía Magola, para celebrar sus 100 años de manera póstuma, me llevó a confirmar una vez más lo especial que fue nuestra tía. La celebración, preparada con el cariño de siempre por Yolanda, se desarrolló de tal forma que los asistentes sentimos en todo momento la presencia de Magola en el recinto. Las fotos, sus anécdotas, su comida favorita, el arreglo de los detalles, la música de su sobrina y sobre todo la reunión de los unos con los otros, familia y amigos, compañeros de trabajo y vecinos, de aquí y de allá, todos dispuestos a expresar el cariño sentido por una mujer que estuvo siempre dispuesta a compartir su exitosa forma de ver la vida, su estilo para hacer las cosas, su talante, su elegancia. Con la tía Magola muchos de los asistentes a esa velada aprendimos a vivir.
En casa de la tía aprendí el significado del verbo acomedir. A la tía le gustaba la gente acomedida y nos exigió y enseñó a que lo fuéramos. El entrenamiento en el arte de acomedirse terminaba cuando se lograba intuir lo que alguien podía necesitar y entonces hacerlo sin que fuese pedido. Con una condición, había que hacerlo rápido. Me parece escucharla decir ¡acomídase mijo!
A la tía Mago le chocaban los tipos amarrados, desde siempre le escuché decir a todos los hombres de la familia, cercanos o lejanos, conocidos o no, que a la señora había que mandarla a Miami con la tarjeta de crédito abierta. Que ir de compras a Miami sin plata era un plan inútil. Hombre tacaño no goza mujer bonita, podía ser la consigna.
Para Magola Martinez la familia política era tan o más importante que la de sangre. Se entregó en cuerpo y alma a la familia del tío Eliecer. Ella quería tanto a su familia política que nos contagió a nosotros, los del otro lado. De manera que Merceditas, Jaime, Beatriz, Martha, Jorge Humberto, Diana y todos los Martínez era primos de sangre, para mí.
A la tía la mataban los detalles, tiene que ser detallista mijo, decía. Que le va a llevar a fulano, zutano o mengano. La tía regalaba hasta sus calzones (como ella decía), sus maletas, con olor a Miami (dice Jorge Humberto) llegaban llenas de paquetes asegurados con cinta de enmascarar y marcados, con su letra caótica, con el nombre del beneficiario. Chicles de Juciy fruit, Chocolates de Milky Way (en esa época no se compraban en Colombia), marcadores, crayolas y stickers (tampoco se conseguían), medias, portarretratos, cortes de telas, un detalle, pero cargado de cariño genuino.
Reitero, muchas cosas aprendí en casa de la tía Magola, recuerdo a mis nueve años los primeros almuerzos en su casa, deliciosas albóndigas en salsa, el arroz más blanco y brillante que recuerde y un dedo, el mío, que lo empujaba con la mayor naturalidad a la cuchara, para no perder ni un granito.
¡No empuje con el dedo!
dijo la tía con la energía, claridad y autoridad suficientes como para qué hoy, cuarenta y tantos años después, todavía sienta su presencia cuando, por falta de cubiertos, toca empujar el arroz con el dedo. Así era la tía Magola. 

La tia Magola se fue

Hola a todos. Lamento comunicarles que la tía Magola falleció hace unos días.
Un mes y unos días hicieron falta para que el último eslabón de los viejos Forero llegara a los cien años de vida. Una vida fructífera, apasionada, vivida con la intensidad de aquel que deja huella.
La tía era la hermana mayor de los cuatro hermanos Forero Ariza, aunque ese honor fue cedido por ella a mi papá para efectos de mantener la eterna juventud. Juventud que siempre mantuvo gracias a una salud a toda prueba y más importante, un espíritu alegre e inteligente que le permitían estar siempre vigente, atenta a todos los vaivenes de la vida familiar y social. La tía Magola lo sabía todo, estaba pendiente de todo y de todos. Su prodigiosa memoria le permitía saber quién era hijo de quien, cuando cumplía años, con quien se había casado, en fin, tenía la bitácora de toda la familia en su cabeza.
Más grande que su memoria era su corazón generoso. La tía, como ella misma decía, regalaba hasta sus calzones. Aunque no fue, ni quiso ser, una mujer adinerada, tenía dos características que le facilitaban las cosas en materia de los obsequios. Primero, manejaba con rigurosidad el presupuesto familiar, permitiendo, así, tener dinero extra para comprar regalos y obsequiar el detalle preciso a todo el que se le ocurría. Segundo, tenía buen ojo y muy buen gusto para escoger las cosas. De manera que siempre atenta a los “especiales” compraba cosas excelentes con presupuesto reducido. La tía tenía ojo para comprar.
El buen gusto de la tía no solo se veía en sus compras, también se notaba en todo lo que hacía con sus manos. La tía era capaz de hacer cualquier cosa con sus manos y salía bien. Se volvió tradicional en la familia el pudín negro de novia y las decoraciones con pastillaje hechas por ella y que heredó, con lujo de competencia, la prima Antonieta.
El pudín negro hecho por la tía Magola era delicioso y las flores de pastillaje que hacía para adornarlos eran de una belleza difícil de superar. Más difícil de superar era su energía inagotable. Las baterías del conejo de Energizer son unos fosfóritos al lado de las pilas de la tía Magola.
Durante aquellos diciembres en su casa de Hialeah, donde se podían albergar hasta 15 personas, ella sola podía manejar la alimentación, tiempos para las salidas a comprar, tiempo para paseos y todo lo que se le ocurriera a sus visitantes, algunos muchas veces inesperados. La generosidad de la tía Magola solo la igualaba el tío Eliecer, que en su silencio cómplice solo atinaba a decir: ”Si mija”
No había llorado la partida de la tía. Entendí desde hace algún tiempo que ya quería reunirse con su hombre y sus hermanos. Sabía que ya estaba cansada, por eso cuando recibí la llamada no expresé lágrimas, casi me alegré, pero ahora, al recordar tantos momentos vividos con la tía, el tío Eliecer, Yoli, Agusto y los primos, lloro porque con ella se fue una gran parte de mi vida.

Gracias por todo tía Mago.....

sábado, 13 de enero de 2018

Los permisos













No sé si estoy exagerando, pero en este momento, más que nunca, apelo a la solidaridad de género para que ayude a pasar este momento difícil en la vida como padre. Hablo al oído de los padres (padres y madres) que tienen hijos e hijas (en qué momento nos metimos en esto de separar los géneros) en edad de pedir permiso. Si quieren una respuesta a ¿qué es lo más difícil de ser padre? les tengo ya la respuesta, dar permisos.
Las familias viven varias etapas en esto de otorgar permisos que podríamos dividir arbitrariamente así:
Etapa de dominancia parental, en esta los hijos acatan las ordenes de los padres sin protestar. Esta etapa va desde el nacimiento del hijo hasta una fecha no exacta (y en esto no hay nada exacto) que puede ser los siete años. Aprovecho para aclarar, de una vez, que el cumplimiento de las normas en el hogar requiere de cierta disciplina que debe ser impartida por abuelos, padres, hijos y ocasionalmente una tía jodida (nunca un tío) y que todos deben acatar.
Después de los 7 años entramos en la segunda etapa de los permisos. La aprobación en este periodo es frecuentemente denegada por los padres y protestada por los hijos, pero las consecuencias de estas decisiones no son relevantes.
El comienzo de la tercera etapa puede ser relativamente fácil de ubicar, más o menos desde los 15 años de vida de los hijos, tiempo en que usualmente termina la segunda etapa. Lo que no se puede definir, con facilidad, es cuando termina. 
Para mi concepto la tercera etapa es la más compleja. En esta, los permisos son solicitados al padre que con mayor probabilidad otorgue la autorización sin hacer muchas preguntas. Ejemplos, los que quieran, si un hijo varón quiere ir solo, para Santa Marta, con una amiga, el permiso lo pedirá al padre, no a la madre. Si una hija quiere comprar un vestido para una fiesta porque “no tiene nada que ponerse” eso ni siquiera necesita permiso. La madre autoriza la compra va con la niña y compran para las dos.
El problema de los permisos a esta edad es que con frecuencia, los padres no se ponen de acuerdo. En las dos primeras etapas los padres siempre estarán identificados en que hacer o decir. En la tercera, no.
Esta diferencia de concepto a la hora de otorgar los permisos es captada por los hijos y usada en su provecho para lograr la autorización. Frases como: “yo no te pido permiso a ti porque siempre quien toma la decisión es ........”; o, tú eres el 40% de la decisión, logran que el padre afectado por el comentario subestimador, otorgue el permiso sin hacer las consultas necesarias. Claro, cuando el otro miembro de la sociedad conyugal se entera, se arma la de Troya. 
Este tira y afloje va, como les decía, de los 15 años hasta cuando los hijos adquieren su autonomía financiera y comienzan su propia vida. Cuando esto ocurre inicia la etapa de la concertación, en esta época de la vida las decisiones se consultan entre unos y otros, pero cada quien hace lo que le da la gana.
La última etapa de los permisos es la de dominancia filial. En esta los hijos toman las decisiones y los padres acatan sin protestar, como en la primera, pero al revés. Así que no molesten tanto a los hijos con los permisos porque no los llevan a nada en su etapa final de la vida.

miércoles, 3 de enero de 2018

El éxito no se garantiza

Hasta ahora he logrado alejar la política de mis notas, pero esta vez me muevo un poco de esta postura, gracias a un video filmado en Cartagena y a un interesante libro que leo por estos días. Comienzo planteando una situación hipotética en donde vamos a olvidar los hechos recientes de la política nacional y un extranjero nos hace las siguientes preguntas, ¿cuál sería la popularidad de un presidente capaz de desmovilizar a las FARC? ¿Qué daría usted por obtener una paz definitiva para Colombia? La pregunta anterior se puede ampliar preguntando ¿qué estaría dispuesto a sacrificar, usted, para obtener el propósito colectivo?
Las respuestas de los lectores, a estos interrogantes, no me atrevo ni a pensarlas ni mucho menos sugerirlas. Pero estoy seguro que ni tomando la máquina del tiempo de H. G Wells o entrando a los universos paralelos propuestos por Asimov, se habría podido adivinar el resultado que el proceso de paz, con las FARC, produjo sobre el gobierno Santos y su prestigio. Muchas hipótesis, unas más interesantes que otras, tratan de explicar el fracaso del gobierno y la probable caída de este proceso aún después de firmados los acuerdos. Guillermo Perry, ex ministro y hombre muy enterado del panorama nacional planteó tres razones en su columna de El Tiempo. Primero, faltó planeación y coordinación entre las entidades de gobierno para manejar el postconflicto. Segundo, Se utilizó el proceso para dividir al país entre amigos y enemigos del proceso, los del Sí y los del No y finalmente, el presidente se notó más interesado en buscar apoyo y aplausos en la comunidad internacional y descuidó el medio local, que si fue aprovechado por sus contradictores.
Lo cierto es que, sin tomar en cuenta las formas, el presidente que logró desmovilizar al grupo guerrillero más antiguo de América, no lo quieren ni en la casa. Los precandidatos con mayor favoritismo se quieren desmarcar totalmente de lo que tenga que ver con Santos y su herencia. Entonces, no es difícil concluir que estamos a punto de perder los ocho años y todo el esfuerzo invertido en el proceso de paz con las FARC y como consecuencia de lo anterior, tenemos un riesgo elevado de volver a épocas de violencia que por un momento parecían superadas.
Ante este difícil panorama, queda la opción de tomar la máquina del tiempo de Wells para buscar uno de esos universos paralelos en donde la guerra fue superada y Colombia es un país en paz, ¿será posible encontrarlo?